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observatorio

XXIII REUNIÓN DE LA SPCV

Esquizofrenia con síntomas cenestésicos PDF Imprimir E-mail
Psicopatología y afines

Esquizofrenia con síntomas cenestésicos: Revisión histórica y clínica a propósito de un caso.

Guilera T*, Porcel A*, Monleón V**
*MIR Psiquiatría. **Psiquiatra. Jefe de Unidad.

Unidad de Psiquiatría. Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia (ESPAÑA-UE).

INTRODUCCIÓN.

En 1957, Huber empleó el término de esquizofrenia cenestésica para definir un subtipo de esquizofrenia caracterizado por el predominio de sensaciones corporales combinadas estrechamente con perturbaciones afectivas y alteraciones neurovegetativas siendo los síntomas esquizofrénicos típicos limitados o breves episodios psicóticos breves. En las clasificaciones actuales, DSM IV o CIE10, las alucinaciones corporales en la esquizofrenia se integran en el diagnóstico de esquizofrenia paranoide.

OBJETIVO.

Presentamos un caso de esquizofrenia con predominio de síntomas cenestésicos, asociado a delirios de contenido compatible con los síndromes de Cotard y de Capgras. Efectuamos una revisión histórica sobre estos diagnósticos así como de las hipótesis patogénicas que han sido planteadas.

CASO CLÍNICO.

Se trata de una mujer de 33 años que presenta un cuadro caracterizado por alucinaciones somáticas múltiples y variadas con sensaciones de perforación, movimiento, torsión, sustracción y corte en sus órganos internos, con alteración importante de la imagen corporal. Atribuye estos trastornos a la influencia ejercida por terceras personas. Presenta también un delirio de negación con creencia en la pérdida de órganos y vísceras. Asimismo, refiere que sus familiares próximos han sido reemplazados por dobles exactos.

REVISIÓN HISTÓRICA.

Revisamos las aportaciones clínicas sobre cenestesias desde Dupres y Camus en 1907, centrándonos especialmente en los trabajos de Schneider, Kleist y Huber. Se describen también las principales contribuciones en el estudio de Cotard y de Capgras.

DISCUSIÓN.

El caso que describimos, cumple los criterios diagnósticos de los síndromes de Cotard y de Capgras, junto con los de una esquizofrenia paranoide con predominio de alucinaciones cenestésicas. Se trata de un cuadro poco frecuente y sobre el que pretendemos aportar nuestra experiencia ya que no son abundantes las referencias halladas en la literatura reciente.

Esquizofrenia con síntomas cenestésicos: Revisión histórica y clínica a propósito de un caso.

Guilera T*, Porcel A*, Monleón V**
*MIR Psiquiatría. **Psiquiatra. Jefe de Unidad.
Unidad de Psiquiatría. Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia (ESPAÑA-UE).

INTRODUCCIÓN

En 1957, Huber empleó el término de esquizofrenia cenestésica para definir un subtipo de esquizofrenia caracterizado por el predominio de sensaciones corporales combinadas estrechamente con perturbaciones afectivas y alteraciones neurovegetativas siendo los síntomas esquizofrénicos típicos limitados o breves episodios psicóticos breves. En las clasificaciones actuales, DSM-IV y CIE-10, las alucinaciones corporales en la esquizofrenia se integran en el diagnóstico de esquizofrenia paranoide.

OBJETIVO

Presentamos un caso de esquizofrenia con predominio de síntomas cenestésicos, asociado a delirios de contenido compatible con los síndromes de Cotard y de Capgras. Efectuamos una revisión histórica sobre estos diagnósticos, así como de las hipótesis patogénicas que han sido planteadas.

CASO CLÍNICO

Paciente mujer soltera, de 33 años de edad que ingresa en la sala de Psiquiatría refiriendo necesitar una reconstrucción de su cuerpo.

En su discurso predominan múltiples sensaciones corporales anormales:

Refiere que cuando se mira al espejo, la cara se deforma, cambia de color, como si fuera de otra persona. En los ojos se ve "plejos" de fiebre. Reconoce que sus ojos están electrocutados, permitiéndole ver cosas que los demás no ven. En la cabeza siente un "repelús", una sensación desagradable de cosquilleo y como si tuviera la cabeza plana, con dificultad para poder pensar correctamente. Afirma que un médico le quitó las "A" y las "E" de su cerebro para dárselas a otra persona.

En el pecho tuvo hace unos días unas "pligas" de color negro y curvadas, un señor que oyó por la TV del parlamento fue a quitárselas para salvarla.

En ocasiones, dice que nota una mano en el vientre que le saca el estómago, el corazón, los riñones y así con todo los órganos, sintiéndose vacía por dentro. Tras pocas horas o días, recupera de forma espontánea, casi todas las vísceras excepto los riñones.

Afirma que en las últimas semanas, le perforan la matriz con unas agujas largas que se introducen por la barriga sin dejar cicatrices ni otras señales, siente que le han "roto la matriz". Pregunta una y otra vez acerca de las consecuencias que puede tener, asimismo solicita ecografías con el fin de poder demostrarnos sus afirmaciones.

Cuando va andando por la calle, nota poco a poco una disminución de su estatura, se va encogiendo sin poder controlarlo. Solamente le ocurre a ella, ya que al resto de la gente no le pasa, insiste que en el momento actual, se ve muy bajita y quiere tomar alguna medicina que le devuelva la altura de antes.

Un día, de forma brusca, notó como su primo, le quitó la columna vertebral pasando toda la tarde con molestias, aunque reconoce que ello no le impidió andar. Más tarde, le puso la de otra persona. A partir de ese momento, siente que un hombro está más caído.

Por las noches, en la cama, mientras se duerme, la matriz desde abajo la hace hablar y reza por el pecho sin que pueda parar de hacerlo.

Refiere sensaciones bruscas de sequedad de mucosas, cambios del ritmo cardiaco y alteraciones de la micción pasajeras con dificultad para conciliar el sueño.

Insiste que convive con unas personas que se hacen pasar por sus padres y hermanos de verdad, pero que son impostores. Sabe que esto lo hacen por dinero, y aunque se dio cuenta a los 6 años de edad, prefirió disimularlo. El aspecto de esas personas es idéntico al de sus familiares y se comportan del mismo modo que ellos, pero ella detecta algo que los delata.

Se siente víctima de conjuros y embrujos por parte de un antiguo novio. Por medio de esta trama con los ordenadores, las personas de clase social baja no pueden casarse con los de clase alta. Ese es el motivo por lo que la paciente no ha podido encontrar otra persona para casarse. De un día al otro, atribuye las múltiples sensaciones corporales a otros personajes conocidos y de la realeza.

Antecedentes personales, diagnosticada de esquizofrenia a los 20 años de edad al presentar cuadro de ideación delirante de perjuicio, envenenamiento, afirmaba tener una intoxicación cerebral así como múltiples sensaciones corporales que atribuía al resultado de conjuros. Desde entonces, ha seguido tratamiento con neurolépticos y control ambulatorio, sin requerir ingresos hospitalarios. Antecedentes personales, diagnosticada de esquizofrenia a los 20 años de edad al presentar cuadro de ideación delirante de perjuicio, envenenamiento, afirmaba tener una intoxicación cerebral así como múltiples sensaciones corporales que atribuía al resultado de conjuros. Desde entonces, ha seguido tratamiento con neurolépticos y control ambulatorio, sin requerir ingresos hospitalarios.

diagnosticada de esquizofrenia a los 20 años de edad al presentar cuadro de ideación delirante de perjuicio, envenenamiento, afirmaba tener una intoxicación cerebral así como múltiples sensaciones corporales que atribuía al resultado de conjuros. Desde entonces, ha seguido tratamiento con neurolépticos y control ambulatorio, sin requerir ingresos hospitalarios. Antecedentes personales, diagnosticada de esquizofrenia a los 20 años de edad al presentar cuadro de ideación delirante de perjuicio, envenenamiento, afirmaba tener una intoxicación cerebral así como múltiples sensaciones corporales que atribuía al resultado de conjuros. Desde entonces, ha seguido tratamiento con neurolépticos y control ambulatorio, sin requerir ingresos hospitalarios.

No refiere consumo de tóxicos.

En los antecedentes familiares, destaca primo hermano materno con esquizofrenia paranoide.

En cuanto a la historia personal. Estudios primarios sin finalizar. Trabajos eventuales hasta la aparición de la sintomatología psicótica

Adaptación: Tendencia al aislamiento del entorno social con relaciones interpersonales limitadas. No trabaja y cobra una pensión, actualmente. Presenta un buen apoyo familiar. Adaptación: Tendencia al aislamiento del entorno social con relaciones interpersonales limitadas. No trabaja y cobra una pensión, actualmente. Presenta un buen apoyo familiar.

: Tendencia al aislamiento del entorno social con relaciones interpersonales limitadas. No trabaja y cobra una pensión, actualmente. Presenta un buen apoyo familiar. Adaptación: Tendencia al aislamiento del entorno social con relaciones interpersonales limitadas. No trabaja y cobra una pensión, actualmente. Presenta un buen apoyo familiar.

Pruebas complementarias.

  • EEG: Trazado de base bien organizado a 9 c/s, espontáneamente puntas en oposición de fase en regiones centrales. Actividad paroxística subcortical.

  • La RM y analíticas fueron normales.

EEG: Trazado de base bien organizado a 9 c/s, espontáneamente puntas en oposición de fase en regiones centrales. Actividad paroxística subcortical.La RM y analíticas fueron normales.

La evolución tras la instauración de tratamiento antipsicótico fue satisfactoria, con una mejoría progresiva de la sintomatología.

REVISIÓN HISTÓRICA

A lo largo de la historia de la psiquiatría, han sido varios los autores que han descrito y abordado las alucinaciones cenestesias aunque, dado lo poco frecuente de este cuadro, hasta el momento no se ha definido como entidad propia de un subtipo de esquizofrenia.

  • Dupres y Camus, en 1907, definen "les cénesthopaties".

  • Bleuer, en 1911, hace referencia a la hebefrenia hipocondríaca y esquizofrenia latente.

  • Jaspers, en 1913, describe las sensaciones corporales como elementos de percepción del propio cuerpo.

  • Ekbom, en 1938, describe el delirio de dermatozoos en mujeres postmenopáusicas que sienten su cuerpo parasitado.

  • Schneider, en 1946, incluye como síntomas de primer rango de la esquizofrenia las sensaciones corporales que van unidas a vivencias de influencias ejercidas sobre el propio cuerpo por cosas o personas y la percepción delirante cuando se adjudica a percepciones reales, un significado anormal de naturaleza especial, como si fuera una señal del otro mundo. Schneider, en 1946, incluye como síntomas de primer rango de la esquizofrenia las sensaciones corporales que van unidas a vivencias de influencias ejercidas sobre el propio cuerpo por cosas o personas y la percepción delirante cuando se adjudica a percepciones reales, un significado anormal de naturaleza especial, como si fuera una señal del otro mundo.

    , en 1946, incluye como síntomas de primer rango de la esquizofrenia las sensaciones corporales que van unidas a vivencias de influencias ejercidas sobre el propio cuerpo por cosas o personas y la percepción delirante cuando se adjudica a percepciones reales, un significado anormal de naturaleza especial, como si fuera una señal del otro mundo. Schneider, en 1946, incluye como síntomas de primer rango de la esquizofrenia las sensaciones corporales que van unidas a vivencias de influencias ejercidas sobre el propio cuerpo por cosas o personas y la percepción delirante cuando se adjudica a percepciones reales, un significado anormal de naturaleza especial, como si fuera una señal del otro mundo.

Destacó que los individuos esquizofrénicos y depresivos ciclotímicos tienen una tendencia a las sensaciones corporales ricas y reforzadas, inseparables de la respuesta, valoración y sobrevaloración sentimentales.

  • Lersch y Glatzel, posteriormente en 1971, definen las sensaciones corporales como percepción originada en el cuerpo y a él dirigida, que se asocia con una tonalidad placentera o displacentera.

  • Rosenfeld, en 1939, describe la neurosis vegetativa.

  • Kleist, en 1950, aporta una clasificación de los síntomas corporales: Kleist, en 1950, aporta una clasificación de los síntomas corporales:

    , en 1950, aporta una clasificación de los síntomas corporales: Kleist, en 1950, aporta una clasificación de los síntomas corporales:
  • Síntomas corporales homónimos, aquellos que por su estructura y cualidad vivencial son semejantes a los de enfermedades corporales conocidas.

  1. Primarios. Sensaciones somáticas sin un suficiente sustrato fisiopatológico y no derivado de un proceso psíquico evidente. Son molestias vegetativas, dolores de cabeza, hormigueos,... El paciente se muestra despreocupado, acuden al médico general y no al psiquiatra.

  2. Secundarios. Sensaciones corporales en la que la actitud del enfermo es distinta, dan explicaciones muy detalladas, las consideran graves y teorizan acerca de las causas y posibles consecuencias. Corresponde a la hipocondría.

  • Síntomas heterónimos. Fenómenos cualitativamente nuevos. Los pacientes los describen de un modo más abigarrado y complejo, por la dificultad para describir las profundas alteraciones experimentadas utilizando términos extraños y neologismos. No son comparables a ninguna sensación corporal conocida. Estos síntomas los divide en:

  1. Primarios, en que las sensaciones somáticas ocupan el primer plano con una actitud de perplejidad. Corresponde al término de cenestesias, descrito por Huber.

  2. Secundarios, hay una interpretación delirante que predomina sobre la sintomatología cenestésica de fondo. Corresponde al término de esquizofrenia cenestésica de Huber.

  • Kleist y Leonhard, definen como fasofrenia, a los síntomas corporales homónimos secundarios y heterónimos primarios que pueden observarse en el trastorno bipolar y en la depresión.

  • Huber, en 1957, describe por primera vez la "esquizofrenia cenestésica" como un subtipo de esquizofrenia, en función de 50 casos descritos. Huber, en 1957, describe por primera vez la "esquizofrenia cenestésica" como un subtipo de esquizofrenia, en función de 50 casos descritos.

    , en 1957, describe por primera vez la "" como un subtipo de esquizofrenia, en función de 50 casos descritos. Huber, en 1957, describe por primera vez la "" como un subtipo de esquizofrenia, en función de 50 casos descritos.

Define las cenestesias como extrañas sensaciones corporales cualitativamente anormales, de gran variedad, naturaleza rápidamente cambiante, fluctuante y migratoria sobre y dentro del cuerpo. Dependen de ritmos y períodos fisiológicos e influencias atmosféricas. Carácter extraño, peculiar y bizarro, dificulta la descripción del paciente que utiliza neologismos, comparaciones e imágenes.

Distinguía 3 niveles de cenestesias y las clasificó en subtipos según características específicas y diferenciales.

La esquizofrenia cenestésica, según Huber, se caracteriza durante su curso por sensaciones corporales combinadas muy estrechamente con perturbaciones afectivas, alteraciones neurovegetativas con oscilaciones entre hipo-hiperfunción en un espacio corto de tiempo, alteraciones motoras, perceptivas en relación con las cenestesias: alteración en la calidad e intensidad de la percepción visual como visión borrosa, metamorfopsias, micro y macropsias, pseudomovimientos de objetos y alteración en las percepciones acústicas, olfatorias, gustativas y táctiles.

Describe un pródromos prepsicótico de varios años de duración cuyos diagnósticos varían desde trastorno de la personalidad, neurosis y trastornos somatoformes. Puede detenerse en la evolución al inicio o bien, se desarrolla hasta convertirse en síndrome residuales puros después de un o pocos episodios psicóticos breves. Raramente hay una evolución hacia una psicosis esquizofrénica de defecto.

  • Levi y Faure, en 1957, describen el delirio de zoopatía interna.

  • Leonhard, en 1959, describe el extrañamiento hipocondríaco.

  • En la clasificación CIE-10. (1992). Dentro de la esquizofrenia paranoide, incluye las alucinaciones olfatorias, gustatorias, sexuales u otro tipo de sensaciones corporales.

  • En la clasificación DSM-IV. (1994). Incluye en los trastornos somatomorfos un síntoma físico o una preocupación corporal que no puede explicarse por una enfermedad médica u otro trastorno mental. En la frontera se sitúa el trastorno dismórfico corporal. La esquizofrenia, se define, en la DSM-IV, a partir de las aportaciones de Kraepelin, Bleuer y Schneider, y se clasifica en función de las ideas delirantes y alucinaciones, o bien, en función de la desorganización del lenguaje y comportamiento.

Para inclinar el diagnóstico hacia la esquizofrenia, las alucinaciones deben ser el fenómeno prominente que no se presenta en el trastorno delirante.

Ciertos tipos de alucinaciones han recibido un énfasis especial a lo largo de la historia de la esquizofrenia, siendo considerados por Schneider, síntomas de primer orden aún en ausencia de otros síntomas psicóticos.

La esquizofrenia paranoide, según el DSM-IV, es el único subtipo que presenta alteraciones sensoperceptivas.

  • Guteneva, en 1980, describe 75 casos de esquizofrenia con cenestesias, destacando como criterio diagnóstico de este subtipo la gran variedad y naturaleza rápidamente cambiante de las cenestesias.

  • Capgras, en 1923, describió un caso que denominó "la ilusión de sosias", delirio de que otras personas, normalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos. Estos impostores asumen roles de las personas a las que sustituyen y se comportan del mismo modo. Capgras, explicó el delirio como el resultado de sentimientos de extrañeza, combinados con una tendencia paranoide a desconfiar, así como una ambivalencia del paciente con su entorno más cercano. Capgras, en 1923, describió un caso que denominó "la ilusión de sosias", delirio de que otras personas, normalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos. Estos impostores asumen roles de las personas a las que sustituyen y se comportan del mismo modo. Capgras, explicó el delirio como el resultado de sentimientos de extrañeza, combinados con una tendencia paranoide a desconfiar, así como una ambivalencia del paciente con su entorno más cercano.

    , en 1923, describió un caso que denominó "la ilusión de sosias", delirio de que otras personas, normalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos. Estos impostores asumen roles de las personas a las que sustituyen y se comportan del mismo modo. Capgras, explicó el delirio como el resultado de sentimientos de extrañeza, combinados con una tendencia paranoide a desconfiar, así como una ambivalencia del paciente con su entorno más cercano. Capgras, en 1923, describió un caso que denominó "la ilusión de sosias", delirio de que otras personas, normalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos. Estos impostores asumen roles de las personas a las que sustituyen y se comportan del mismo modo. Capgras, explicó el delirio como el resultado de sentimientos de extrañeza, combinados con una tendencia paranoide a desconfiar, así como una ambivalencia del paciente con su entorno más cercano.

En 1924, Capgras y Corette, describen otro caso similar.

A partir de 1924, Depory y Montassut, introducen el concepto de Síndrome de Capgras.

En 1927, Courbon y Fail, describen el Síndrome de Frégoli, identificación delirante de familiares en diversos extraños.

En 1932, Courbon y Tusques, definen el Síndrome de intermetamorfosis, convicción delirante de que personas cercanas a él, modifican su aspecto a voluntad, intercambiándose por otros.

En 1978, Christodoulou, habla del Síndrome de dobles subjetivos, cuando un extraño es transformado físicamente, pero no psicológicamente, en el propio paciente.

En 1981, Christodoulou y Maliara-Loulaki, agrupan los cuatro síndromes anteriores como el delirio de falsa identificación.

En 1986, Joseph, con el concepto de Síndrome de falsa identificación, añade a lo anterior, la paramnesia reduplicativa.

  • Cotard, en 1880, describe el delirio de negación o nihilista, en el cual los pacientes se quejan de haber perdido no sólo posesiones, estatus y fuerza, sino también sus órganos corporales: corazón, sangre, intestinos,... el mundo que les rodea se reduce a nada. Diferenció cuatro tipos: los casos típicos, los frustrados, los de evolución fásica y los asociados a la excitación maníaca. Cotard oponía a este delirio hipocondríaco, el delirio de persecución de Lasègue-Morel.Cotard, en 1880, describe el delirio de negación o nihilista, en el cual los pacientes se quejan de haber perdido no sólo posesiones, estatus y fuerza, sino también sus órganos corporales: corazón, sangre, intestinos,... el mundo que les rodea se reduce a nada. Diferenció cuatro tipos: los casos típicos, los frustrados, los de evolución fásica y los asociados a la excitación maníaca. Cotard oponía a este delirio hipocondríaco, el delirio de persecución de Lasègue-Morel.

    , en 1880, describe el delirio de negación o nihilista, en el cual los pacientes se quejan de haber perdido no sólo posesiones, estatus y fuerza, sino también sus órganos corporales: corazón, sangre, intestinos,... el mundo que les rodea se reduce a nada. Diferenció cuatro tipos: los casos típicos, los frustrados, los de evolución fásica y los asociados a la excitación maníaca. Cotard oponía a este delirio hipocondríaco, el delirio de persecución de Lasègue-Morel.Cotard, en 1880, describe el delirio de negación o nihilista, en el cual los pacientes se quejan de haber perdido no sólo posesiones, estatus y fuerza, sino también sus órganos corporales: corazón, sangre, intestinos,... el mundo que les rodea se reduce a nada. Diferenció cuatro tipos: los casos típicos, los frustrados, los de evolución fásica y los asociados a la excitación maníaca. Cotard oponía a este delirio hipocondríaco, el delirio de persecución de Lasègue-Morel.

En 1890, Sèglas, diferencia entre una forma típica en el delirio de negación melancólico y las formas delirantes de negación hipocondríaca con mecanismos paranoides.

En 1910, Freud, en el caso Schreber, describe un síndrome de Cotard como comienzo del cuadro parafrénico.

En 1991, Carofile, afirma que en el curso de una psicosis procesal, puede instalarse un delirio de negación. A veces, como sincronía evolutiva, otras como comienzo de una psicosis delirante crónica. Describe un caso de síndrome de Cotard en el curso de una psicosis esquizofrénica.

HIPÓTESIS PATOGÉNICAS

  • En la esquizofrenia con predominio de alucinaciones cenestésicas, algunos indicadores, hablan de una etiología diencefálica y/o límbica. Las cenestesias, según Huber, muestran una relación fenomenológica de largo alcance con las sensaciones espontáneas del tálamo, puede haber transiciones a alucinaciones corporales y una conexión íntima con alteraciones de la afectividad y la absorción del interés total del sujeto.

Los síndromes de defecto psíquicos se producirían también en conjunción con alteraciones del tálamo.

Algunos de los síntomas vegetativos, se consideran como alteraciones límbico-hipotalámicas.

El EEG, correlaciona las cenestesias y las alteraciones neurovegetativas, con los ritmos anormales.

En las pruebas de neuroimagen puede aparecer una atrofia cerebral, dilatación del tercer ventrículo, aunque en la mayoría de los pacientes no se encuentran hallazgos de interés.

En una revisión reciente de 1996, Buchsbaum, atribuye las alteraciones de la función sensorial y de la percepción en la esquizofrenia, a un fallo en la selección de los estímulos en las conexiones frontotalámicas. Con estudios con PET y RM se sugiere una disminución del metabolismo talámico en pacientes esquizofrénicos, especialmente en tálamo derecho. Además se evidencia una mayor disminución en el número total de neuronas que en la densidad neuronal.

  • Una hipótesis actual, afirma que el Síndrome de Capgras, se debe a una disfunción neurobiológica en las áreas del cerebro que relacionan las percepciones con el reconocimiento de las personas, siendo recomendable un estudio neurorradiológico (RM) para descartar lesión orgánica.

Responde a las pocas semanas al tratamiento con antipsicóticos.

  • El síndrome de Cotard es infrecuente, apareciendo como precursor de una esquizofrenia, depresión psicótica o demencia. Responde al tratamiento antipsicótico y al dirigido al trastorno subyacente, a las pocas semanas.

DISCUSIÓN

El caso que describimos, presenta múltiples sensaciones corporales unidas a vivencias de influencias ejercidas sobre el propio cuerpo por cosas o personas, considerados por Schneider como síntomas de primer rango para el diagnóstico de esquizofrenia, aún en ausencia de otros síntomas psicóticos.
Los síntomas corporales que presenta nuestra paciente son fenómenos cualitativamente nuevos, rápidamente cambiantes, describiéndolos de forma compleja, en términos extraños y con neologismos, al no ser comparables a ninguna sensación corporal conocida. Al asociarse a una interpretación delirante, las cenestesias son consideradas síntomas corporales heterónimos secundarios, según la clasificación de Kleist.
Se evidencia gran similitud en la forma de inicio, presentación y evolución de la clínica de este caso con lo descrito Huber en la esquizofrenia cenestésica, al carecer de episodios psicóticos floridos, característicos de otros subtipos.
Además, presenta un delirio de negación con la creencia de pérdida de órganos y vísceras, compatible con el síndrome de Cotard y un delirio en el que familiares próximos a la paciente, han sido reemplazados por dobles exactos o impostores, compatible con el síndrome de Capgras, término que en la actualidad se sustituye por el delirio de falsa identificación.
Según las clasificaciones recientes CIE-10 y DSM-IV, el diagnóstico de este caso formaría parte de la esquizofrenia paranoide, único subtipo que describe alteraciones sensoperceptivas. Es difícil la ubicación nosológica de la esquizofrenia con predominio de síntomas cenestésicos, el síndrome de Cotard y el síndrome de Capgras.
Teniendo en cuenta las hipótesis patogénicas planteadas enfocadas a una etiología diencefálica con hipometabolismo en determinadas zonas talámicas, en nuestra paciente, se realizó un amplio estudio somático con pruebas analíticas, de neuroimagen y EEG. La RM no detectó hallazgos significativos. La correlación con los ritmos anormales del EEG orienta hacia la posibilidad que pruebas más específicas como el PET podrían definir mejor la ubicación etiopatogénica de estos síndromes clínicos.

BIBLIOGRAFÍA

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